sábado 29 de noviembre de 2008

LA MIRADA DEL PERUCHO (I) La fórmula Uribe: Falsos positivos

Inauguramos con este esclarecedor texto acerca de la política terrorista del Gobierno de Uribe el espacio "La Mirada del Perucho", un espacio para que se explaye Isaac Risco. Aparte de un tipo desaseado y maloliente es un gran conocedor de la realidad del Cono Sur americano, no en vano allí es donde nació. Leedlo. Creedme no le dejaría entrar en la Insurgencia si no pensara que puede ayudaros a conocer.

"Falsos positivos" dice una fórmula de reciente fama en Colombia. Un término acuñado con visos de jerga militar pura y dura, y que utilizan, a saber, las susodichas fuerzas del orden para reportar ciertos pretendidos avances en la lucha institucional contra las guerrillas. Pero los falsos positivos no son, en realidad, ninguna de las dos cosas: ni falsos ni positivos. Son seres humanos. Personas reales, de carne y hueso. Eso en cuanto a lo falso
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Tal y como sale a la luz durante las últimas semanas, las fuerzas militares y paramilitares colombianas reportan bajas supuestamente ocasionadas a la guerrilla y que les deparan beneficios a los mismos esbirros; días libres adicionales, permisos especiales o incluso recompensas en metálico. Todo ello en el marco – o bajo la presión – de los incentivos que el propio Gobierno colombiano otorga por los éxitos militares pertinentes. Sólo se necesitan pruebas, es decir, cuerpos de carne y hueso o, en esa particular jerga castrense: "falsos positivos".

En algunos foros virtuales se especifica cuál es el perfil de un "falso positivo" colombiano: "menor de 30 años, pobre, habitante de barrio marginal o zona rural, en busca de trabajo". O como me escribe un colega, comprometido con la causa del Polo Democrático Alternativo en el país caribeño: "se trata de estudiantes, de jóvenes de barrios pobres, de mendigos, de enfermos mentales". Y se trata, en esencia, del "aniquilamiento sistemático" de inocentes, "secuestrados los unos o engañados con ofertas de trabajo en la cosecha del café los otros", asesinados después, y cuyos cuerpos son presentados por último como "caídos en combate".

El propio Álvaro Uribe ha intentado salir a cortar el paso a la indignación general – después de que se diera a conocer hace poco la matanza de un grupo de 20 "falsos positivos" en la localidad de Soacha, en el departamento de Cundinamarca, cerca a Bogotá –, y se mostró él mismo afrentado en público porque, supuestamente, sus subalternos lo habían engañado al presentarle a los inocentes de Soacha como muertos de la guerrilla. Eso, por parte de un presidente identificado como pocos con la fuerza de choque de los paramilitares, y protagonista en persona de uno de los primeros casos de "falsos positivos", con un atentado fingido cuando asumió el mando el 7 de agosto de 2002, para justificar sus ardores belicistas en pos de la pacificación. Y que consisten, en otras palabras, en acabar con cualquier dolor de cabeza con un sablazo a la altura del cuello.

Eso, en cuanto a las víctimas que militares y paramilitares llaman falazmente "positivos" y "falsos", de remate, como si se tratara tan sólo de un error en un hecho encomiable. Ni más ni menos. Eso también en cuanto a la lucha institucional y al Estado de Derecho. Y eso, por último, en cuanto a lo positivo en la Colombia de Álvaro Uribe.

martes 25 de noviembre de 2008

Tenía que contarlo

¿Véis al pajarito de la foto, no?. Os sonará su cara si habéis visto la TV últimamente. Es uno de los compañeros de colegio de Álvaro Ussía, el joven al que, presuntamente mataron los porteros del Balcón de Rosales. Tuvo su minuto de gloria cuando, en el funeral de Ussía celebrado en su colegio dedicó a los periodistas allí congregados una emotiva intervención asegurando que "la muerte de Álvaro no había sido en vano" y clamando por que se haga justicia.
Pues bien, al muchacho en cuestión, cuyo nombre desconozco, me lo encontré, ¿A qué no sabéis dónde?. Flipad: con su camisita azul reluciente en la concentración de La Falange con motivo del 20-N, escuchando conmovido el discurso de Inestrillas. Chocante, verdad? No pude hacer fotos, pero tenía que contarlo.

lunes 24 de noviembre de 2008

Así, transparente

Forges, un viejo amigo de este sitio. Qué grande es el tío. Y qué lúcido.

jueves 20 de noviembre de 2008

Cumbre en Washington: Nada nuevo, seguimos camino del abismo

He aquí un diagnóstico acertado sobre el balance de la Cumbre de Washington. Al final, parece que más que refundar el capitalismo, lo que han hecho nuestros mandatarios es ponerle algunos remiendos para que todo siga como hasta ahora. Intentan en vano aplicar el principio del aristócrata de El Gatopardo, "cambiar algo para que nada cambie". Pobres, no comprenden que ya es tarde para eso...

Attac denuncia el decepcionante resultado de la cumbre de Washington y sus propuestas para mantener un sistema moribundo e injusto

El grupo de expertos economistas que integra Attac España ha repasado la declaración final de la Cumbre de Washington y no ha podido sino concluir que sus erradas propuestas constituyen tan sólo un intento desesperado y postrero por resucitar un sistema que se derrumba, proponiendo la aplicación de las mismas medidas neoliberales que han conducido a la economía mundial a la situación crítica en la que hoy se encuentra. La respuesta cicatera y carente de toda autocrítica que los gobernantes allí desplazados han dado a la crisis no servirá más que para prolongar la agonía de un sistema decadente y que ya ha causado bastantes estragos.

Como menciona el comunicado de Attac que ha valorado los resultados de la cumbre, "el nuevo orden ha de construirse sobre las cenizas del viejo y no sobre sus cimientos", tal y como han pretendido los participantes en la cumbre. En Attac piensan que para abordar esta "crisis sistémica que afecta a toda la humanidad", es necesaria la participación de todos los pueblos de la Tierra y consideran especialmente sangrante lo restringido del club que ha participado en Washington. Tan sólo han estado representados los países más poderosos del planeta. La invitación a algún estado cuya economía figura entre las denominadas como emergentes, siendo un paso en la dirección correcta del multilateralismo, no deja de ser un parche que disimula mal que los que llevan las riendas siguen siendo los más ricos, los mismos que han abogado por las políticas neoliberales que tanto daño han generados precisamente en aquellas zonas del planeta excluidas de participar en el encuentro. Si de veras se busca una solución, habrán de estar todos, y no sólo los que mandan. De igual modo, la falta de renovación en los órganos económicos internacionales, como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, revelan la concepción excluyente y vertical que aún hoy las principales potencias tienen del concierto internacional. Es necesario susitituir estos órganos por otros nuevos, en cuya supervisión puedan participar todos los pueblos del mundo y no sólo los englobados en los estados más poderosos.

Otra laguna imperdonable en la declaración final de la cumbre es la falta de autocrítica y la superficialidad en el análisis de las causas de la actual crisis económica. Para Bush, Sarkozy y compañía, a la luz de lo que han reflejado en su mensaje final, el único problema importante es el de los mercados, no el de las personas. Así, además de omitirse que la causa del actual colapso ha estado en la avaricia insensata de unos cuantos y en un marco legal en relación al movimiento de capitales que por laxo casi es inexistente, se olvida que, además de entidades financieras que han perdido la solvencia, hay y habrá millones de ciudadanos que perderán cosas mucho más vitales que las ganancias de una inversión especulativa, como son la vivienda o el empleo. Para ellos, ni hay ni se vislumbra respuesta. Las preocupaciones de quienes los gobiernan están muy lejos de las suyas. Eso sí, la resolución final de la "cumbre" ofrece como solución "seguir apostando por la innovación en los mercados financieros". Sabido es que la "innovación" es la que nos ha llevado al atolladero en que nos encontramos.
La miopía interesada de nuestros dirigentes, expone el análisis de Attac, se encastilla en seguir proponiendo como único modelo el del crecimiento capitalista, modelo que ha convertido el mundo en lo que es ahora, desigual e injusto y que además nos ha llevado a un escenario de deterioro medioambiental a todas luces insoportable. El sistema capitalista al uso, el mismo que ahora se derrumba como un castillo de naipes, se ha basado desde siempre en la explotación voraz y muchas veces violenta de los recursos naturales. Desde Attac promueven un nuevo concepto que desde luego no va a gustar en Wall Street pero que va a hacer mucho más bien a los hombres y mujeres del presente y del futuro: el de la "satisfacción austera de las necesidades básicas", un nuevo concepto reñido con la codicia indecente de quienes han hundido el barco y ahora le exigen a los demás que lo refloten.

Attac, movimiento por la Justicia Económica Global, denuncia, una vez más, la flagrante falta de voluntad de los Estados para erradicar los paraísos fiscales, limbos en los que se oculta la cuarta parte de la riqueza del planeta y desde los que se financian actividades como el terrorismo internacional o el narcotráfico. Tan sólo con una actuación política decidida en este sentido bastaría para reactivar vigorosamente la actividad económica.


En definitiva, como parece evidente que de aquí no van a salir las soluciones al tremendo problema actual, se hace preciso desde ya ir trabajando en la construcción de alternativas verdaderamente democráticas y basadas en la organización social desde la base. Más tarde o más temprano habrá que ponerlas en práctica.

jueves 9 de octubre de 2008

Que poco dura la alegría en casa del pobre

Cuan penosa es la condición del hipotecado. Con años, décadas en la mayoría de los casos, de penitencia pagana con los bancos por delante. Los bancos, el negocio de los mismos que han llevado el tinglado al borde del desastre. Y eso que era su tinglado. Cuando uno firma la hipoteca no entrega su alma al diablo, eso ya lo hicieron con la suya aquellos a los que uno tiene que pedirles el dinero prestado, pero sí queda encadenado a un porvenir de apreturas y renuncias. Cuántos de vosotros sabéis bien a que me refiero. Noches sin salir. Vacaciones en la playa de asfalto de la M30. Viajes abreviados, cuando no directamente elididos. Recibos impagados,. ¿Vamos al cine a ver esta peli que tiene buena pinta?. No, déjalo, ya nos la bajaremos de Internet. Cortes de suministro y malos tragos con telefonistas del otro lado del globo. Procesos vitales como procrear convertidos en sueños imposibles...

Es jodido estar hipotecado, muy jodido. Especialmente cuando uno sabe que por más que el agua le llegue el cuello, el nivel simpre puede subir un poco mas y ha dejado de rezarle a los santos para empezar a ponerle velas al Banco Central Europeo y a su gurú, Jean Claude Trichet, el resposable de fijar ese indicador, el Euribor, que nadie entiende pero que a millones putea. Porque el Euribor, haciendo buena la tantas veces citada ley de Murphy, siempre puede subir un poquito más. Últimamente no ha parado de hacerlo.
Por eso ayer no podía creerlo cuando me enteré que, oh milagro, el Euríbor bajaba. Me brotaban las lágrimas y me sorprendí mirando con una estúpida sonrisa de esperanza los estantes desiertos de mi nevera. Trichet, por fin se había animado y se había decidido a rebajar el precio del dinero. Aleluya. Cuántos meses esperando un alivio en el recibo y descubriendo tan solo cómo me estrujaban cada vez más el gaznate. Ayer, pues, salí a la calle con otro rictus en la jeta. Al fin y al cabo, no podía ser tan malo el tal Trichet, en cuanto había tenido oportunidad había bajado los tipos, me decía mientras le guiñaba un ojo a la pescadera que me despachaba en el súper. A tanto llegó mi júbilo que me di un homenaje y me compré unos yogures Bio, de esos que cuestan a tres pavazos el lote de cuatro.

Esta tarde de nuevo la nube que me agria el carácter y me vacía la cartera ha vuelto a posarse sobre mi cabeza. Me disponía a disfrutar de un tazón de cereales frente a mi PC cuando un titular de la web de El Pais me ha devuelto de un sopapo a mi cruda realidad: "La desconfianza entre bancos impulsa al Euríbor y anula el efecto del recorte de tipos". Con una punzada en el estómago, leo la información y caigo en el desaliento. No sólo no va a bajar mi hipoteca, sino que muy presumiblemente va a subir. Pero lo peor viene cuando buscando mitigar mi cabreo emprendo la hermenéutica. "La desconfianza entre bancos impulsa al Euríbor". O sea, que como en esa selva de estafadores emperifollados que es el mercado ya nadie se fía de nadie y están ya de pleno en un desmadrado sálvese quien pueda yo voy a tener que pagar más por mi casa. Yo, que nunca he engañado a nadie ni le he vendido deudas disfrazadas de inversiones ni precipicios bautizados como proyectos. Yo, que lo único que he hecho ha sido currar.
El refranero castellano es una fuente de sabiduría. Es verdad que las alegrías duran poco en casa del pobre. A mí, a medida que pasa el tiempo, me voy dando cuenta de que lo único que me dura es la rabia. Ah, y la hipoteca. Esa sí que dura.

martes 7 de octubre de 2008

La crisis financiera explicada en diez minutillos

Tranquilos. Para todos aquellos que no entendáis en qué demonios consiste eso de la crisis financiera internacional, el espíritu didáctico de CI y sus amigos internautas llega en vuestro auxilio. Un click ahí abajo y lo veréis todo más claro. Maldecid conmigo a todos los Mr Parr de este mundo.

La crisis en diez minutos y entre risas

viernes 3 de octubre de 2008

No, no era la línea justa

"El mercado, la ideología totalitaria inventada para gobernar el siglo XXI, ha demonizado al Estado y a casi todo lo que era público o comunitario, poniendo al mercado soberano en posición de dominar todo el resto. Ahora ya no puede decirse que esa fuera la línea justa, la única línea".
Os preguntaréis de quién mana esta certera descripción de lo que ha sido nuestro mundo en los últimos años. No, no ha sido ni Hobsbawm, ni Stiglitz, ni Hannah Arendt ni ningún otro intelectual de izquierdas. Ha sido nada menos que un ex ministro de economía de Silvio Berlusconi, un tal Giulio Tremonti, ínclito universitario liberal, tal y como lo describe el economista Laurent Cordonnier, de quien tomo la cita.

¿Hay que interpretar cambios de discurso como el de Tremonti como la prueba de que las ratas abandonan el barco, el del capitalismo en este caso, antes de que zozobre?. Seguramente. Pero no dejemos de constatar algo en lo que han reparado pocos de los que estos días analizan públicamente ese fenómeno que se ha dado en bautizar como crisis financiera internacional. Que el capitalismo irrestricto vigente hasta la fecha haya mostrado sus fallas sólo ahora para esa reducida élite para la que el problema se limita a no saber en qué paraíso fiscal colocaron alguna decena de millones de dólares no quiere decir que el sistema no fuera inícuo para la mayoría desde mucho antes. ¿O es necesario que hable de conceptos asociados a ese mercado libérrimo e indómito como el de la flexibilidad?, eufemismo que edulcora la dura realidad que esconde: la de la precariedad y la demolición de cualquier vestigio de seguridad para los trabajadores? Por no citar a los muchos millones de habitantes de países de los que el sistema sólo se acuerda cuando alguna de sus colosales corporaciones codicia sus recursos naturales o para reclamar los réditos de ese cáncer que es la deuda externa, que a unos, los más, corroe, y a otros, los menos y los peores, ceba.


Sí, señor Tremonti, quizá usted, con todo lo que ha estudiado, no se haya dado cuenta hasta ahora de que el capitalismo "no era la línea justa". Otros ya lo veníamos notando, sólo que no tuvimos que esperar a dejar de ganar para afirmarlo. Quizá porque nunca hemos ganado nada.